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22/2/10

Los recuerdos de la Holanda de mi infancia

Cuando era pequeña, pasaba casi todos los años un tiempo en Holanda, principalmente en verano. A veces unas semanas, a veces un mes. Los primeros años (cuando más pequeña era) iba con mi hermano y nos quedábamos en casa de mi abuela, en Vroomshoop. Luego, por circunstancias que no vienen a cuento, pasábamos el mes en casa de mi tía. Los últimos años ya iba yo sola a Holanda porque mi hermano tenía cosas mejores que hacer (entre otras, ir a trabajar). Cuáles fueron los mejores años... posiblemente, los primeros, cuando era una enana que iba en la parte de atrás de la bici con mi hermano y me cuidaba lo mejor que podía y mi abuela nos regalaba su amor todos y cada uno de los días en los que estábamos con ella. Pero recuerdos tengo de todas las etapas y son muchos.

- Hay unas cuántas cosas que recuerdo especialmente de los años en los pasábamos un tiempo con mi abuela. La primera, el olor de su jabón. Es de una marca típica de Holanda. Y cada vez que lo huelo me transporta a la casa de mi abuela, a ella. Es increíble cómo un olor puede quedarse grabado en nuestra memoria y luego llevarnos al pasado en un solo instante. La segunda son los vecinos. Algo así como unos granjeros con sus cientos de vacas y su propia leche. Mi abuela nos mandaba a mi hermano y a mi casi todas las mañanas a buscar nuestra propia jarra de leche. Realmente no tengo grabada en mi memoria la cara de quien nos daba la leche, pero sí ese momento... el de salir de casa de mi abuela e ir corriendo con mi hermano hasta nuestro premio. También los vecinos de al lado, con dos hijos. Una chica de la edad de mi hermano y un chico de mi edad. Durante esos años siempre pensé que esa chica sería la primera novia de mi hermano, jijiji. La madre de ellos siempre nos regalaba chocolatinas (los famosos paquetitos de Smarties), y con la chica, sobre todo, íbamos a dar paseos con la bici. Mi hermano pedaleando y yo detrás. Pasábamos a menudo por el lago que había con algunos cuantos patos y nos dedicábamos a tirarles pan. Y un pequeño puente que pasábamos por debajo, con su debida cuesta para coger velocidad... También en casa de mi abuela había dos inmuebles que tenían especial relevancia: 1) el sillón de la mejor amiga de mi abuela, considerada como una segunda madre por la familia, que siempre estuvo ahí (cuenta mi madre que si no hubiese sido por ella, uno de mis tíos no habría pasado de sus primeras semanas) para todos y cada uno de los retoños de mi abuela, y por supuesto, para su amiga. Pasaba días en casa de mi abuela, siempre sentada en su sillón. Siempre ahí. 2) el mueble con cajones que había en la habitación que yo dormía. Tiene todavía impregnado el olor de la casa de mi abuela. Mi tía aún lo conserva.

- A lo largo de esos años, una de esas veces en las que pasábamos unos cuántos días en casa de mi otra tía, que vivía en Vasse, mi hermano tuvo la santa paciencia de enseñarme a montar en bici. Me acuerdo del parque en el que estábamos. Él, al final del camino de tierra marrón, negra y húmeda, esperándome y gritándome: ¡¡venga!! ¡¡pedalea!! ¡¡recto!!

- También íbamos de cámping, con la caravana de mis tíos. Los primeros años, íbamos a cámpings más discretos, más íntimos. Me acuerdo de uno especialmente por el perro que tenía otra gente que estaba por ahí. ¡¡Estaba loco el condenado!! También solía ocurrir que mi tío se hacía amigo de algún granjero que había cerca y alguna que otra vez coincidiamos con el nacimiento de alguna vaquilla. Me acuerdo de una vez que tuvo que ayudar porque la criatura no salía... y puso una cuerda alrededor de las pezuñas para estirar y ayudarla a salir. Qué atrocidad, ver eso a unos jovencísimos años. Se te queda grabado. También había otra pequeña que hacía poco había nacido y tenía problemas de contención. Por dios, ¡cada dos por tres se hacía pis! Y bueno, largos paseos, nos hacíamos amigos de los caballos, etc, etc. Los siguientes cámpings ya fueron algo más masificado e incluso había gente de nuestra edad, piscina, baños y una especie de sitio de picnic. Así que ahí pasábamos una semana (o dos), con mis tíos, haciendo amigos y el chorra por el ancho bosque que nos rodeaba.

- El hecho de que mi hermano y yo pasáramos cada año un tiempo en Holanda suponía para la familia holandesa una especie de revelación. Lo mejor era que casi cada uno de mis tíos y tías nos quería llevar a algún sitio diferente, por lo que siempre acabábamos con la visita a algún parque de atracciones, a algún zoo o vete tú a saber qué. Hubo una vez en la que, al salir de algún tipo de sitio como estos, con la bici, se me cruzó mi propio tío (!!) sin querer, las ruedas de las bicis chocaron, y yo caí de lado. No se me ocurrió nada mejor que poner el brazo plenamente recto para frenar la caída. Quizás me frené, si. Pero por el camino me partí el brazo. Dios mío. No sé si es real o no (quizás estaba convaleciente y lo que voy a relatar aquí es una invención completamente mía), pero creo recordar que yo iba en la parte de atrás de alguna bici y acabamos en algún médico que tiene la consulta en su propia casa, en medio de alguna carretera. Yo debía de estar llorando como una condenada (o no, yo que sé). La cuestión es que cuando fuimos a un centro médico (si es que fuimos... porque a lo mejor me lo puso ese mismo médico, no estoy segura) me pusieron 3 capas de yeso. Cuando llegué a Mallorca (que por cierto, pensaba que el brazo me iba a explotar por la presión en el avión) y me llevaron de nuevo al médico, me pusieron 2 capas más de yeso. ¿A santo de qué? En fin, así que ahí estaba yo. En pleno verano. Con el brazo enyesado. Durante un mes. Sobra decir que sí, me rasqué por dentro con una vara de yo que sé qué y sí, se me quedó el taponcito dentro. ¿A quién no le ha pasado nunca eso? xDDD Ya que estoy por estos relatos, voy a mencionar la curiosa anécdota de que, las dos únicas veces que me he roto algo ha sido en Holanda. La otra vez, fue en casa mis tíos (con los que estoy pasando ahora este mes). Justo el día antes de volver. Estábamos en la parte de atrás de la casa. Yo jugando con mi tío y no sé qué puñetas pasó, que me caí no sé cómo y me rompí algún hueso del pie izquierdo. No podía apoyarlo. Así que mi tía me llevó a un centro médico... Y ahí estábamos esperando, yo sentada en una silla de ruedas, con mi pie izquierdo descalzo y mi pie derecho con el zapato. Pues no tuvo mi tía la santa ocurrencia de hacer la gracia diciéndome: "¡Ahora sólo falta que este también se te rompa!", haciendo referencia a mi pie bueno pero sacudiéndome mi pie malo. Joder cómo chillé... xDDD En fin, me enyesaron la pierna hasta debajo de la rodilla (ya podría haber sido hasta por encima del talón...), también en pleno verano y me dijeron que tenía que llevarlo 3 semanas. Al día siguiente, en el avión, volví a pensar que me explotaría la pierna. A la semana ya estaba apoyando el pie. Y me acuerdo que, durante esos días, comí mucho melón.

- En la antigua casa de mis tíos, no había piscina. Bueno, qué puñetas, en esta tampoco (la verdad es que no he visto muchas casas con piscina). Me acuerdo que, cuando mi hermano y yo teníamos mucha calor, mi tía sacaba un cubo rojo grande, metíamos los pies dentro y sacaba la manguera. Qué tiempos aquellos. ¡Cuando podía meterme en un cubo rojo!

- Mi tía, por aquel entonces, trabajaba en su propia oficina (de su empresa), que estaba a cinco minutos andando de su casa y a uno y medio en bici. Había días que mi hermano y yo nos pasábamos por ahí. No sé si a tomar café, si a dar la lata a mi tía, o porque nos gustaba el perro del compañero de mi tía y preferíamos jugar con él a estar solos en casa. Baroon. se llamaba. O Baron. No sé. Pero qué perro más alegre y más dicharachero. En la parte de atrás de la oficina nos pasábamos los minutos corriendo delante y detrás del perro. Tirándole pelotas de tennis, etc. Me acuerdo, ahora volviendo al interior de la oficina y al compañero de mi tía, que quise hacer una gracieta y me salió el tiro por la culata (quizás tenía algún tipo de enamoramiento con el hombre en cuestión). No voy a decir la broma, porque no tiene sentido traducirla. Pero sí me hace gracia que esa anécdota, y no otras, se me haya quedado especialmente grabada. ¡Ay, la vergüenza, cómo marca! xD

- Ya en la nueva casa, los años en los que todavía venía con mi hermano, éste me obligaba a jugar al fútbol con él. Siempre se ríe cuando lo recuerda. A mí en verdad me hacía ilusión que me lo pidiera. Pero shhh, no se lo digáis. Y también fue durante este tiempo en el que, cada vez que yo le pedía hacer algo y él me decía no, siempre le contestaba con un "Niño aburrido". A día de hoy, todavía se lo suelto de vez en cuando... xDDD

- Una cosa. Todo jovencito-adolescente que viva con bosques al lado desarrolla la imperiosa necesidad de montar alguna cabaña. Lo hicimos en Mallorca, y lo hicimos aquí también. Se nos podía ver a mi hermano y a mí, madera arriba, madera abajo, para crear algún sitio en el que pasar el tiempo. Incluso hicimos una inauguración y comimos toda la familia ahí. ¡¡Macarrones!! Después de eso, no sé si la usamos mucho más. Hoy ya no existe... xD

Realmente pasé buenos tiempos durante mi infancia, por este país. Lo que pasa que la cosa cambió cuando mi hermano dejó de venir conmigo y yo me pasaba un mes entero aquí, bastante sola (cuando creía que tenía mucho más que hacer en Mallorca... porque por aquel entonces jugaba al tenis y tenía a mis amigos en esas pistas!). Aparte, también era la etapa de la adolescencia y las cosas son muy diferentes. Cuando se es niño no te importa tanto que tus tíos/as quieran hacer esto y aquello contigo. Cuando eres adolescente, las cosas cambian mucho. Hay ciertas preguntas que molestan. Ciertas cosas que no quieres hacer. Y ciertas cosas que piensas y no puedes exteriorizar.

Echo de menos muchas cosas de aquellos tiempos. A mi abuela, siempre. La inocencia. Las ganas que tenía siempre de coger la bici y recorrerme 10 km para cortarme el pelo en la peluquería de uno de mis tíos. A mi hermano, también. Las antiguas casas en las que pasé el tiempo. En fin... Esto es una pequeña parte de lo que viví cuando era una mocosa. Parte de lo que es y vivió mi madre. Tendré que agradecer al país por todos esos momentos que me brindó. Y por la leche que bebí.

19/2/10

Curiosidades y cosas que se aprenden de Holanda. Vol 3.

Ahí van más cositas:

- Cuando uno aquí tiene su cumpleaños, recibe las indicadas felicitaciones de su familia. Postales por doquier. Y si lo consigue, puede llevar un día de lo más normal. Si se realiza algo así como el tan archiconocido "venid a tomar un café con tarta", tú, cumpleañero, puedes sobrevivir al hecho de que tengas que besar 3 veces a cada persona que venga y te felicite. Vale, hasta ahí se puede entender, pues es bastante usual. Pero en Holanda es de educación (y tradición) felicitar, por ejemplo, a tu madre por TU cumpleaños. A tu hermano por TU cumpleaños. A tu padre por TU cumpleaños. Incluso si te ha tocado estar en una fiesta (o reunión de café) de este tipo en la cual realmente no eres familiar del cumpleañero, pero quizás amigo del primo, también te dan las felicidades por el cumpleaños de él/ella. ¿No os parece admirable? Cada vez que llaman a mi casa por el cumpleaños de mi madre y contesto yo, me felicitan a mi también. Alguna vez incluso me dijeron que felicitara a mi padre por el cumpleaños de mi madre. ¡¡!!

- Aquí en Holanda existe el movimiento gastronómico conocido como "comer de la pared". Esto consiste en nada más y nada menos que algo así como un dispensador gigante de comida caliente en una pared. A lo mejor 3-4 metros de ancho por 2 de alto. Lleno de algo así como minihornos cuadriculados los cuales ofrecen suculentas salchichas, croquetas, patatas fritas, y un sinfín de cosas (comida rápida como se puede ver), a cambio de monedas. Hay algunos que están situados directamente en una pared de calle (detrás hay alguien haciendo las salchichas, claro...) y otros que están dentro de mini-bar-snack, por llamarlo de alguna manera. Y las salchichas realmente no son las salchichas que nosotros los españoles conocemos. No. Aquí son frikandellen.

- El otro día fui a una tienda, algo así como Eroski, pero versión completamente holandesa (miles de especias, su sección de jardinería, una parte de panadería inmensa que desprende olores maravillosos, etc, etc), a comprar dos kg de masa de harina específica para hacer pan. En medio de la tienda, había una máquina de hacer café, leche y azúcar, todo gratis, y un banco. WTF. En Groeningen, en una tienda de ropa cualquiera, había también un rinconcito apartado con una máquina de café y unos asientos. En tiendas de ropa lo había visto alguna que otra vez... pero en una tienda de consumibles... !! Pero qué grande es este país, coño. ¿Os imagináis en medio del Eroski una Nespresso y bancos en los que sentarse y tomarse tranquilamente el café, gratis? No, ¿verdad? En fin.

- Los holandeses son puntuales. Es más, de tan puntuales que son, a veces incluso llegan 20 minutos antes. Pero es un tema de poca broma aquí. Una de las primeras veces que iba a jugar al tenis, mi tía dijo: "Tenemos que estar a las 08:40 en el coche. Pero a las 08:40 hora holandesa, no española." Así que, advertidos quedáis. Tanto para los puntuales como para los que no lo son. Desde que estoy aquí, jamás he llegado a ningún sitio tarde. Jamás.

- Dato informativo y curioso, para que veáis cómo estaban las cosas y cómo están ahora. El otro día le pregunté, por simple curiosidad, a mi tía, cuánto había pagado por la casa. Doy por hecho que más o menos tenéis una idea hecha de las inmensidades de la casa y del terreno que tiene alrededor, gracias a las fotos del feisbuk. Bien, pues tranquilamente dijo: "Unos 150 mil€". Voy a arriesgarme y decir que esto fue hace unos 11-14 años. Ahora, en el mercado en el que vivimos, esto debe de estar valorado en los 500mil€. Vale, sí. Tuvieron que hacer reformas y demás... Pero joder. Yo que sé cuántos m2 debe de haber aquí de terreno. Que en su día costara eso, ¡madre mía! Y lo que vale ahora, ¡madre mía! El otro día, cuando íbamos a cenar a Dedemsvaart, a casa de mi tío, antes tuvimos que hacer un parada para recoger unos libros de la biblioteca de Hardenberg (y la cual, por cierto, y dicho sea de paso, tiene un cementerio al lado ladito). Bien, pues al salir de ese pueblo y tirar hacia casa de mis tíos vi unas casas adosadas de las cuales me enamoré... Cada vez que me pongo a mirar casas, siempre me digo, dentro de mis propias ensoñaciones, que me gustaría tener una individual, no adosada... pero por dios que no me importaría un carajo esa condición con esas casas. Y no son casas excesivamente llamativas, ni tienen algo extremadamente especial. Es la distribución de las plantas de la casa (se entiende que no me refiero a plantas vegetales, sino plantas como diferentes pisos de la casa) ... ¡¡y los ventanales!! La disposición de los ventanales, de los grandes del salón y cocina, y otros a lo largo de las escaleras y habitaciones, que visto desde fuera es la leche... ¡¡Haaah, estos holandeses bien saben lo que hacen!!

Y ahora... he estado pensando en hacer un post sobre mis recuerdos de la versión de Holanda de mi infancia, plagada de cámpings, la oficina de mi tía, la jarra de leche que íbamos a buscar por la mañana, cuando pasábamos todavía las vacaciones en casa de mi abuela... Así que, al que le interese, que esté atento. Me quedan pocos días ya por aquí, espero volver al blog con unas cuantas curiosidades más... y os puedo decir, así, en plan paréntesis pero sin serlo, que el cursillo de vidrio-fusión ha estado genial, y que antes o después, cuando estén listas las creaciones (la fusión lleva 24h, así que nos tienen que avisar), subiré las fotos correspondientes y una explicación de lo que he aprendido. Y antes de irme, os dejo un bonus track de la creatividad de este país (pero sin imagen).

Bonus track: Volvíamos hoy a casa, después del curso sobre la fusión de vidrio, cuando nos tragamos un semáforo en rojo. Yo, como siempre, mirando de forma obsesiva compulsiva todas y cada una de las casas (bueno, bueno... las casas que he visto hasta ahora son nada al lado de las maravillas que he visto hoy!!!), me fijo de repente en un árbol que está a la entrada de una casa. Es un tronco de unos 4 metros. Digamos que hasta los 3 metros, es un tronco normal y corriente (el árbol no tiene ramas, está completamente podado). Todo lo que hay después, son figuras talladas en la propia madera del árbol. Increible. Búhos, pájaros. Una cola de diablo y pequeñas puertecitas. Es una pena que no tenga una foto (iba en el coche, estaba oscureciendo, -3º para sacar las manos por la ventana, etc, etc). Pero de verdad, esta gente sabe lo que hace. ¡Imaginaos! Tienes el nacimiento y desarrollo de un árbol como tronco que le toca ser, y en lo que tendría que ser la copa con sus ramas y sus hojas, hay talladas aves. WTF.

PD: Mi árbol (el de vidrio) ya está acabado. Estoy esperando al amigo Lorenzo para poderle hacer una foto a contraluz. ¡¡Y qué bunicooooo que es!!

14/2/10

Curiosidades y cosas que se aprenden de Holanda. Vol. 2

Y seguimos con las pequeñas cosas de este país.

- Groene vingers. Traducción literal: Dedos verdes. Así llaman por aquí a la gente que sabe de jardines, plantas y flores. Mi tía está organizando un centro creativo para Kloosterhaar, con demás gente, y ha diseñado un panfleto que explica qué hay. Por supuesto, tienen la sección de vidrio emplomado, pero echándole un vistazo he visto eso de "Groene vingers". Y me ha hecho gracia. ¿No os parece curioso?

- Hay al lado de la casa de mis tíos un lago (artificial, dicho sea de paso. ¿Y por qué artificial? Pues porque ya se sabe de los holandeses que tienen la manía de sacar arena de donde sea para ir haciendo más grande el país. Quizás la arena que sacaron de aquí no sea específicamente para crear dos metros más de los Países Bajos, pero ahí está el lago) en el que habitan... pues no sé, pongamos unos cuatrocientos patos. Por las mañanas, cuando me levanto para ir a pasear con mi tía y los perros, los 400 patos están en pleno apogeo y arman tal escándalo que, todavía a casi dos km, se les oye. Imaginaos. Una mancha negra y ruiodosa en medio del agua.

- Mi madre jura y perjura que en sus tiempos de moza, en los duros inviernos que se pasaban por aquel entonces, cuando se congelaba el canal que cruza unos cuántos pueblos de la zona de Twente, la gente se ponía los patines para ir sobre hielo y salían al canal a dar unos cuantos patinazos. Había que tener cuidado, pero, con los barcos que atravesaban el canal, porque rompían el hielo. Yo no he visto nunca jamás gente cruzar el canal de esta zona, en sus patines cuando éste estaba congelado, pero si dice mi madre que pasaba en sus tiempos, debe ser verdad. Sí que he visto el canal congelado... como para no verlo, con estos -4º continuos en los que vive este país. Pero mola más cuando viene el técnico de turno a parar los coches porque se sube el puente y el barco tiene que pasar... y el hielo, entonces, se va rompiendo poco a poco, y se oye un crack...crack... crack. **

- ¿En qué gimnasio de España regalarían una mensualidad? No me imagino yo al Country Club de Santa Ponsa dejando usar durante un mes las instalaciones a un familiar de un miembro. De verdad que no. Es evidente que no es el mismo tipo de gimnasio, pero pocas veces se debe de ver en España que, por la cara, te dejen campar a tus anchas en un centro deportivo fitness. ¿Qué os dice eso, eh?

- Aquí las bicis se pueden dejar tranquilamente en la acera, que nadie las toca. No se ven las bicicletas encadenadas a las farolas con hasta tres candados (dos por rueda y uno por el cuerpo metálico) y sin el sillín, por si las moscas. La gente va con su bici a todos lados. Se para en la acera, saca la pata para apoyarla, y hacen lo que tienen que hacer. Como si es estar una hora en la peluquería. Si no, las meten en una especie de aparcabicis que consiste en únicamente estancar la rueda delantera de la bicicleta en sitios específicamente diseñados para ello. Vale, sí. Las bicis holandesas tienen un candado. Un minicandado, por así decirlo. Está propiamente integrado en la bici, en la rueda trasera. Es una pieza metálica que básicamente impide que la rueda... pues eso, ruede. Pero vamos, no hay ningún problema en levantar la bici del suelo y salir por patas. No me veo yo dejando una bici en alguna de las aceras de Barcelona con ese tipo de candado. No duraría ni dos minutos ahí. Es entrañable ver la confianza en la civilización de esta gente, ¿no os parece? Me gustaría comparar la denuncia de robos de bicicletas en toda Holanda y toda España, a ver cómo resulta la historia. En fin... Me encanta ir por las calles de los pueblos y ver bicis por doquier... Y ninguna atada a farolas, papeleras o semáforos.

- Según mi tía, en Holanda es típico cenar (ya sabéis, alrededor de las 7 de la tarde) en el salón, viendo la tele, los domingos. Yo, si os digo la verdad, es algo que he descubierto este año. A lo mejor ya lo sabía de antemano, pero como era joven y mi memoria todavía no había desarrollado sus magníficas habilidades, quizás no lo recuerde. No sé por qué, me ha recordado a un espisodio de los Simpson en el que compran unas mesas individuales para poder cenar delante de la tele. Eso sí...aquí realmente el único que estaba mirando la tele era mi tío, mientras daban los resultados de fútbol de la liga holandesa (he echado algún que otro vistazo y desde luego, parece que los holandeses no tienen ni puta idea de jugar al fútbol y que en realidad, todos se tendrían que dedicar al patinaje sobre hielo... y no me refiero a esas coreografías en parejas o individuales a los que nos tienen acostumbrados la TV2... no, me refiero a la peña que recorre largas distancias en una posición algo parecida a la del "caganer"...). Pero es... ¿gracioso? salir de la rutina de la mesa y la formalidad y sentarse cómodamente y comer totalmente a tu bola.

- En mi obsesión compulsiva de mirar cada casa del camino que recorramos en coche, me he dado cuenta de que, realmente, lo de tiffany y vidrio emplomado está mucho más extendido de lo que pensaba y muchos de los hogares tienen pequeños ventanales de vidrio emplomado que da gusto mirar, aunque sea solo furtivamente. Aquí no solo hay gente que se hace sus propios ventanales, sino que hay gente que le gusta pero que no tiene las habilidades para poder hacerlo, por lo que crea sus diseños y los manda a profesionales que se dedican a esto. Una de mis primas (ya casada, con sus tres hijos, sus dos perros y su casa) no tiene el tiempo ni las ganas para ponerse a hacer esto, pero hizo un diseño y se lo envió al profesional de turno. La verdad es que es un diseño bastante sencillo pero combina muy bien las formas geométricas y los colores, y queda genial en su casa. En uno de los pueblos en los que vive una de mis tías (bueno, mi otra tía), hay una Iglesia (como toca) con toda una vidriera que, a pesar del contenido religioso que a mí, ni me va, ni me viene, es impresionante. Y el tío que lo hizo vive simplemente a unos 20 metros. Tiene el taller al lado y tenía un par de creaciones colgadas en las que no sólo aplica lo que es tiffany, sino también vidrio-fusión. En España todo esto brilla por su ausencia. Quizás no lo de vidrio-fusión, que ahora se empieza a llevar (esos micro-iglúes en los que fundir las piezas de cristal!), pero lo que viene siendo tiffany y vidrio emplomado... En fin. Por suerte, mi señora madre, siempre efectiva en sus búsquedas cuando yo doy palos de ciega, ha encontrado una empresa valenciana que tiene todo lo que necesitaría para poder hacer mis cosillas en Mallorca, así que... hay esperanza para España, todavía. ¡¡¡Primero voy a revolucionar la Isla, y luego la Península!!!

Seguimos a -4º. Mañana emplomaré mi pequeño gran árbol. La gata se ha acostumbrado a dormir conmigo. El viernes tengo un mini-torneo de dobles de tenis. Y luego un cursillo de vidrio fusión. A ver si me entero de algo que, aunque mi holandés esté evolucionando, no doy para tanto.

Dag, mijn liefde hobbits!

** Vistas las noticias y informados de que el agua está bien congelada, la gente sí ha salido con sus patines y hacer un poco de deporte sobre hielo. ¡Pero no en el canal de la infancia de mi madre!
** El lago al lado de casa de mis tíos también está congelado. Y sí, los patos siguen haciendo escándalo igual.

PD: Me encanta el diseño que Google tiene estos días por los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver. Simples, efectivos y muy elegantes.
PPD: Se me olvidaba. Bueno, mejor así. Que se me olvide. Que dicen por ahí que el amor se tendría que demostrar todos los días del año y no sólo hoy.

7/2/10

Curiosidades y cosas que se aprenden de Holanda. Vol. 1

Sí. Es cierto. Me he pasado muchos meses de verano a lo largo de mi infancia en este país. Pero claro... Las cosas no se ven de la misma manera cuando tienes 11 años a cuando tienes casi 25. Sí, te quedan recuerdos de las costumbres holandesas, pero adquieren otro tipo de dimensión a una edad ya más adulta en la que se ha evolucionado... poco, pero se ha evolucionado. Así que mi intención es dejar aquí constancia de las pequeñas cosas que tiene este país (al menos a este lado... el lado humilde y acogedor de los pueblos):

- Esto es algo aplicado a todo el país y que la mayoría del mundo sabe. Aquí no hay montañas. Como mucho hay montículos. Y ya puestos, me aventuro a decir que aquí se podría rodar perfectamente algo como "Twilight", porque la cantidad de niebla que puede haber por aquí y la atmósfera lúgubre y gris que se consigue en los bosques es ideal para ese tipo de películas. Me he imaginado a Edward y Bella corriendo por los bosques que he visto, rodeados por niebla, como si fuera el pueblo en el que realmente se sitúa la historia. Y vamos, casi no hay diferencia... El "casi" son las montañas y acantilados que sí hay donde se rodó la película (y donde probablamente ocurre la historia en los libros).

- Los holandeses tienen dos formas de saludar. Si eres amigo, familiar o realmente conocido, te dan tres besos (no dos). Si eres alguien poco conocido o al que están presentando por primera vez, se le da la mano. Incluso mujeres. ¿No es realmente lo ideal? En España yo asimilo el gesto de dar dos besos a algo realmente hipócrita (por todo lo que he visto a lo largo de mi adolescencia-juventud). Aquí no. Aquí haces una clara distinción. Y no hay por qué sentirse incómodo.

- España está a años luz de países como Holanda. En serio. Aquí hay una cultura alrededor de las manualidades impresionante. Cuando en España la cosa quizás empieza a tener cierto peso (sí, hay ferias... sí, hay gente que hace fieltro, gente que hace cosas con lana, gente que trabaja con abalorios, gente que tiene su hobbie en la cocina, etc, etc, etc), aquí hay toda una pasión por tener esos pequeños hobbies en los que se trabajan con las manos, que me maravilla, la verdad. Talleres en los pequeños pueblos para casi cualquier cosa. Una tienda cualquiera que te puedes encontrar cientos de cosas para tu hobby. Un claro ejemplo son el de los utensilios de cocina. En El Corte Inglés intenté encontrar unos moldes para galletas. No había. En Holanda, en la primera tienda que entré... una tienda en plan Schlecker, había trescientos moldes, un millón de interesantes utensilios y no sé qué leches más. Aquí hay tiendas generales que encuentras de todo y tiendas especializadas en una sola manualidad. En fin, impresionante. En Holanda también está muy extendido lo que es el vidrio emplomado, o como aquí se llama, glass-in-lood. Muchas de las casas tienen parte de sus ventanales con esta técnica de vidrio, que cada vez me llama más la atención. Hay trabajos que son tremendamente espectaculares. Sencillos pero muy, muy bonitos. Y otros que están excesivamente cargados. Claro, de todo hay en la viña del Señor. Pero vamos... Que la facilidad que hay en este país para encontrar una manualidad con la que disfrutar en tu tiempo libre es muchísimo mayor a lo que tenemos en España... y sobre todo en Mallorca, isla que vive prácticamente de, por y para el turismo.

- Este país madruga antes y se acuesta antes. Es una rutina completamente diferente y creo yo, más tranquila. Aquí se desayuna a las 7.30-8.00. Se toma un café con algo de acompañamiento a las 11.00-11.30. Se toma una especie de sandwich a las 14.00. Y se cena a las 19.30. A las 21.00 se toma otro café o té, los sábados con una recompensa dulce (porque en esta casa se intenta moderar la ingestación de dulce). Y uno se suele ir a la cama entre las 22.30-23.00. A no ser que haya algo especial en la tele que merezca la pena ver (por ejemplo, el viernes emitieron la season premiere de Lost, y me puse a verla otra vez).

- Lo de la tele me lleva a lo siguiente. No conozco la tele holandesa con doblaje. Pongamos que, desde el día uno, Holanda decidió que todo contenido que emitiera sería en su versión original, con subtítulos. Así que, desde el día uno, un holandés se acostumbra por lo menos, a ser bilingüe. Aparte del inglés que puedan aprender en la escuela (si es que lo aprenden, porque esta gente tiene una facilidad para los idiomas que quizás con lo que ven en la tele ya es suficiente), ven las series y películas siempre en versión original. En España hemos tenido, desde ese día uno, el doblaje impuesto. Quizás, si se hubiese decidido mantener todo en versión original con subtítulos, España podría tener menos dificultades a la hora de aprender, por lo menos, inglés. Porque, y no quiero faltar el respeto a nadie, pero es una realidad tan grande como un templo, España apesta en cuanto a nivel de inglés. Ahora empieza la gente (al menos los jóvenes) a tener un poco de predisposición con el idioma por el tema de ver las series en versión original... Y ahora que la TDT permite la elección entre versión original y versión doblada quizás avancemos un poco más. Pero vamos, la negación que tiene el pueblo español con el inglés me parece vergonzoso. Así que olé por Holanda y su emisión de conteidos. Que, por cierto, se lo curran con las series. Desde "The Closer", pasando por "How I Met Your Mother", hasta "Law & Order" y demás series generales.

- En Holanda, si te vas a un caffe a tomar café, siempre te dan una galleta. A cualquier bar-caffe. En serio. ¿En España? En sitios específicos. Y por cierto, aquí no puedes pedir un cortado descafeinado, o un café con leche largo de café, un café con leche en vaso, o las mil y una variantes de café que se pueden pedir en España. No. Aquí pides café y en la mesa ya tienes tú tu leche y tu azúcar para hacer lo que te de la gana con el café.

- Según parece, un gato de tres colores será siempre hembra. Mientras que, si es de uno o dos colores, puede ser tanto hembra como macho. Pero si es tricolor, no busques huevecillos porque no los tendrá. Curioso, ¿no? Yo no tenía ni idea. Pero eh, no es solo en los gatos holandeses eh. Aunque bueno, a mi me han dicho que alguien lo dice. Ya sabéis, ese tipo de cosas de saber general que nadie sabe quién dice pero que, por norma general, son ciertas.

- Las casas de Holanda son la leche. Creo que los holandeses tienen algo así como un don innato para diseñar casas que parecen sumamente acogedoras. Aparte, todas tienen unos enormes ventanales que suelen dar al salón, para que entre bien la luz... la poca luz que hay en este país (en serio, llevo cuatro días aquí y sólo hoy el sol asoma tímidamente... el resto de días hemos estado rodeados por bancos inmensos de niebla). Y se puede ver el interior de la casa a través de esos ventanales. Siempre con luz suave y cálida, los salones parecen amplios y hogareños. Y todos y cada uno de los ventanales que se ven de las casas están decorados con todo tipo de tiestos diferentes (pero todos estéticamente muy bonitos) con plantas y flores de todo tipo. Es increíble, porque yo voy en el coche con mis tíos y me acabo mareando volviéndome para ver la estructura y diseño de las casas y los ventanales y la forma en la que están decorados. Los holandeses son muy de plantas. No hay casa que veas sin macetas y sin arbolitos ni arbustos. Casi toda casa tiene un pequeño terreno en la que los holandeses se montan increíbles jardines, pequeños, sí, pero siempre muy discretos, bien organizados e incluso con pequeños lagos. Creo que también es algo innato tener algo de jardineros en los holandeses. Y bueno, como ya he dicho, en el interior del hogar se montan su propia primevera u otoño, según estación. Pero siempre con estilo. Es increíble. De todas las casas que he ido viendo estos días, sólo he visto una que su terreno tenía suelo y no jardin, y muy pocas macetas. Me he soprendido y todo.

- Aquí, tanto si van andando o en bici por la calle, tanto si se conocen como si no, la gente siempre se saluda. De esto me acuerdo especialmente cuando era una niña e iba con la bici por Bergentheim y pasaba otra gente en bici y me decían "Hoi!!" y yo les contestaba con un tímido "Hola...". Imaginaos por Barcelona, por poner un ejemplo, con la bici, saludando a la peña con la que te cruzas, porque sí. Venga ya. Aún en los pueblos pequeños. A los que conoces sí. Los saludas. ¿Pero a los que no? En serio, los holandeses nos llevan tantos años de ventaja... Y son tan diferentes.


De momento, esto es lo que os dejo. Un pequeño testimonio. Ya seguiré hablando más adelante de las pequeñas grandes cosas de este país que lo caracterizan. Ahora me voy a hacer mi propia obra de arte de vidrio emplomado. Bueno, primero el sandwich. Y luego el vidrio.

Bonustrack: ¿Sabiáis que aquí hay pistas de tenis de moqueta? Cágate lorito. Es una moqueta especial, sí, pero... impacta, ¿no? Una acostumbrada a la tierra batida y a que la pelota de tenis bote alta y esbelta como toca... y hoy me he encontrado arrodillándome casi todo el rato para poder levantar la bola. Mi máh, qué diferencia.

PD: Y tranquilos, que no me olvido de Lost. Tengo que hacer un mini-post con las impresiones y preguntas que me surgieron tanto en el primer visionado como en el segundo. Es un WTF muy grande y inmensamente genial.